¿Cuántas veces te has molestado por cosas que realmente carecían de importancia? ¿Te has pillado alguna vez perdiendo tiempo y energía por algo que no valía la pena? Si es afirmativa tu respuesta, eres como la mayoría de los mortales que habitamos este lugar llamado Tierra. Y en el artículo de hoy querría llevarte a la reflexión por unos instantes, para que pensases si estás otorgando a las cosas la importancia que de verdad tienen, o si por lo contrario estás dramatizándolas.

Te invito a tomar aire por unos segundos en este mundo veloz y exigente, a que te des cuenta de cómo estás experimentando y gestionando tu vida, incluyendo tanto tu mundo interno como externo. Porque  los días pasan muy de prisa y sin darnos cuenta podemos haber transitado por los senderos de este mundo, para al final lamentar la manera en que hemos vivido. ¿Puede haber algo más triste que esto que te estoy contando?

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La proximidad a la muerte nos da una lección de humildad.

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Nuestra perspectiva cambia mágicamente y la vida parece tener otro significado en cada uno de sus pasos, porque sin quererlo vivimos en una gran inconsciencia, que no nos permite evaluar y valorar exactamente el regalo que tenemos la oportunidad de experimentar. La muerte es uno de aquellos temas tabú que intentamos evitar a toda costa. Entiéndeme, no te estoy sugiriendo que estés constantemente pensando en que mañana podría ser tu último día, ya que vivir de esa manera podría generar ansiedad y se convertiría en un sin vivir.

Sin embargo, me gustaría que fueses consciente de que la vida no se repite dos veces, y que tanto puedes tener la fortuna de fallecer a una edad que se considera normal y razonable, como ocurrir una desgracia cualquiera y finalizar todo antes de hora. Cuando vives sabiendo que existe esa posibilidad, muy al contrario de lo que muchas personas puedan pensar, tu actitud y aprecio por la vida cambian radicalmente.

Empiezas a desdramatizar situaciones y eventos que van manifestándose, aprendes a no tomar de manera muy personal aquellos sucesos indeseables que acontecen en el correr de tus días, las cosas más simples son las que te hacen vivir en paz y plenitud, mágicamente tu lista de prioridades cambia y aquello que resultaba ser muy importante, espontáneamente carece de relevancia.

Cuando nos encontramos ante un momento de nuestra vida en que nos sentimos paralizados, frustrados, preocupados, indecisos y con una actitud que desearíamos no tener. Preguntarnos, ¿y si todo acaba mañana? Nos proporcionaría una respuesta clara, honesta y que nace desde lo más profundo de nuestro corazón.

Al Recordarnos en ocasiones que puede haber un fin, si aprendemos a tomárnoslo con una actitud abierta y de aprendizaje, obtendremos con sorpresa respuestas para la mayoría de las situaciones que nos brinda la vida.

 

Photo by: Cristian Quezada Valdés


Alberto Blázquez Guzmán
Alberto Blázquez Guzmán

A los 20 años cansado de una vida de mierda decidí reinventarme y a los 24 crear el estilo de vida que me hiciese feliz. Actualmente ayudo a otros a descubrir su pasión para que vivan vidas más plenas y cumplan sus expectativas. En mi proyecto ABCoach, encontrarás recursos de desarrollo personal y emprendeduría que te permitirán diseñar la vida de tus sueños.

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