No sé que hacer con mi vida.

Esa era la frase que más se repetía en una de las épocas más confusas de mi vida.

Acababa de terminar mi carrera universitaria y me sentía perdido, muy perdido.

Recuerdo la sensación de vacío y malestar por no encontrar mi lugar en el mundo.

¿De verdad esto era lo que me esperaba vivir?

Si estás aquí leyendo este artículo es porque de alguna forma sientes algo parecido…

Pero tranquilo, no eres el único y sé lo que estás sintiendo.

Tus padres seguramente querían lo mejor para ti y te recomendaron que estudiases algo con “salidas”

Querían que te fuese bien en la vida y sus intenciones eran buenas.

El sistema educativo te encajó en un proceso que tenía la misma estructura para todos.

Da igual que tuvieras cierta sensibilidad para los números o buen ojo para el arte.

Lo importante es que fueses a través de un camino que te tenían preparado.

Al sistema educativo le importa un carajo tu felicidad y tu propósito de vida, así que tendrás que hacerte cargo TÚ de estos dos aspectos. Clic para tuitear

 

Nunca se interesó especialmente en ayudarte a detectar tus talentos, a enseñarte a ser feliz y descubrir quién eres.

Desafortunadamente esto ha hecho que sólo el 13% de la población mundial se sienta satisfecha con su trabajo.

Un dato que me produce escalofríos cada vez que lo miro.

Y finalmente, te das cuenta que estamos en una sociedad que tiene más ansiedad que nunca, más estrés que nunca y que asume como normal estos efectos.

Esto ha hecho que muchas personas empiecen a experimentar su propia crisis existencial.

Ahora la pregunta es:

¿Podemos hacer algo para solucionarlo?

La respuesta rápida es SÍ.

Y la solución la tienes a lo largo del artículo.

¿Me acompañas? 😉

(También si eres de los que no le gusta leer puedes verte el siguiente vídeo donde te resumo lo principal)
 

 

“No sé que hacer con mi vida”: sus escenarios típicos

 

Antes de pasar a posibles soluciones vamos identificar algunos escenarios típicos para saber dónde nos encontramos.

Ya que ninguno sabe qué hacer con su vida y lo viven desde perspectivas muy diferentes.

 

Escenario 1: me siento perdido

Esta es una de las situaciones que yo viví, el claro ejemplo de persona que se siente perdida.

No sabe qué le gusta o si lo sabe es muy vagamente.

Desconoce cuáles son sus talentos.

Si se le ocurre algo tampoco tiene ni idea de como darle una dirección profesional.

Bueno, suele pasarle a la gente que termina sus estudios y se da cuenta de que no le gusta lo que estudió.

Pero puede ocurrir realmente a cualquier edad, no es únicamente en esa situación.

Si te sientes reflejado en este escenario te recomiendo leer mi artículo: Me siento perdido para complementar a este.

 

Escenario 2: Odio mi trabajo

Esta persona puede que haya empezado en el mundo laboral, dejándose arrastrar “por lo que tenía que hacer” y se ha dado cuenta de que no le gusta su trabajo.

Seguramente se siente quemado, atrapado y su vida empieza el Viernes y acaba los Lunes.

También puede darse perfectamente en personas que llevan muchísimos años estancados en un trabajo que odian. No únicamente en personas que llevan poco tiempo.

 

Escenario 3: Me gustan muchas cosas

Esto se da en personas que son muy curiosas y además algunas de las cosas que les gustan se les da bien.

Claro, aquí el dilema es el siguiente: no sé elegir entre tantas opciones tentadoras.

Entonces, aunque no se sientan tan frustrados como los casos anteriores se sienten perdidos porque no saben que elegir.

Suelen caer en la parálisis y al final nunca llegan a hacer nada.

 

Escenario 4: siempre he trabajado de lo mismo

“Es que he trabajado toda mi vida como contable y no sé a qué otra cosa podría dedicarme”.

Comentarios como este suelo escucharlo muchas veces entre mis clientes.

Esto suele ocurrirles a personas que llevan muchos años ejerciendo el mismo tipo de trabajo y que han perdido la ilusión por lo que hacían.

Suelen ser personas de entre 40 y 50 años y no necesariamente odian su trabajo.

Existen más situaciones y escenarios, pero a grandes rasgos podríamos clasificar al 90% en estos cuatro.

Bueno, si sigues aquí es porque te estás tomando en serio encontrar tu camino, así que sigue conmigo que empieza la acción.

 

Dos fases IMPRESCINDIBLES para saber qué hacer con tu vida

 

Lo que te voy a comentar no es negociable, son muchos años ya tratando perfiles diferentes y viendo resultados de todo tipo.

Podría resumirse que existen dos etapas por las que has de pasar para tener claridad y certeza para saber qué hacer con tu vida.

¿Estás preparado?

La primera etapa es conocerse a uno mismo y la segunda etapa es el descubrimiento.

Empecemos por el principio.

 

Primera etapa: conocerse a uno mismo

Quiero cambiar

Es más fácil decirlo que hacerlo.

Quizá tendríamos que preguntarnos: ¿Qué es eso de conocerse a uno mismo?

Para mí conocerse a uno mismo es conocer sus manías, rarezas, fortalezas, tus propios límites, tus actitudes y comportamientos más recurrentes, los principales rasgos de tu personalidad, etc…

Quizá te esté dando dolor de cabeza de tan solo pensar todo el trabajo que puede llevar eso.

Pero recuerda: hay que pasar por las dos etapas.

La mala noticia es que esto deberías saberlo al dedillo y tanto el sistema educativo como tu propia familia deberían haber estimulado esta parte tan olvidada.

La buena noticia es que estás a tiempo y es una aventura increíble.

Te voy a dar tres herramientas por las que empezar y que tú mismo tendrás que investigar con más profundidad.

Pero te aseguro que si lo haces las cosas van a empezar a coger perspectiva.

 

1. Conoce los valores que dirigen tu vida

Los valores vienen a ser como tus principios en la vida.

¿Qué cosas son lo que más te mueven?

¿El dinero?

¿El reconocimiento?

¿La familia?

¿La inteligencia?

¿La comodidad?

¿La paz?

¿El amor?

¿La amistad?

Entiendes por donde van los tiros, ¿verdad?

Se trata de que sepas las 3 principales cosas que dan forma a tu vida y que además la movilizan.

Esto lo que va a hacer es inevitablemente darte más información sobre la clase de persona que eres.

Imaginemos lo siguiente:

Una mujer es Manager en una multinacional, es una persona ambiciosa y le gusta lo que hace.

Sin embargo, el precio de tener ese puesto de trabajo supone hacer muchas horas extras y dedicarle una media de 10/12h al día.

Curiosamente lo más importante en su vida es su familia, razón por la que hace unos años tuvo un hijo.

Pero la situación que está viviendo no le permite disfrutar a penas de esta faceta de su vida.

Llega agotada a casa, sin fuerzas y no le es posible disfrutar de su familia.

¿Crees que va por el buen camino?

La respuesta es obvia, no.

El conocer tus valores te va a permitir ver si estás siendo incoherente en tu vida y además saber las bases de la persona que eres.

 

2. Practica la teoría del espejo

Esta recomendación me fascina.

Básicamente porque yo la he utilizado muchísimas veces y lo sigo haciendo.

Se trata de darse cuenta de como proyectamos nuestras necesidades, carencias, miedos e inseguridades en los demás.

Esto nos va permitir saber más sobre nosotros mismos, nos va a dar más información que nos servirá para saber qué hacer con nuestras vidas.

Te recomiendo verte el siguiente vídeo en el que explico brevemente en qué consiste esta práctica y cómo llevarla a cabo.

 


 

3. El Eneagrama para descubrir tu tipo de personalidad

Si hay una herramienta de autoconocimiento sorprendente sin duda es el Eneagrama.

Te presenta diferentes tipos de personalidades que además se entremezclan entre ellas y dan muchísimos resultados diferentes.

No veo tan importante el hecho de que te identifiques en una personalidad en concreto para autodefinirte.

Sino más bien reconocerte y verte reflejado en todos los rasgos de personalidad, actitudes y comportamientos que se explican.

Porque esto te va a dar una cantidad de información inmensa y te aseguro que vas a ser consciente de muchísimas cosas que no te dabas cuenta.

Si tuviese que recomendarte algún lugar para empezar, podrías echarle un vistazo a los libros La sabiduría del Eneagrama y 27 personajes en busca del ser.

 

4. Aplica el arte de la mayéutica

Esto consiste en hacer exactamente lo que hacía Sócrates para desvelar la verdad de las cosas.

HACERSE PREGUNTAS.

Yo siempre digo una cosa: menos respuestas y más preguntas.

Muchas veces queremos la respuesta a nuestros problemas inmediatamente y que además nos la de otro.

Esto es un comportamiento muy infantil y neurótico.

Aunque tú no lo creas tú eres la persona que más sabe sobre sí mismo y que más se auto conoce.

Pasas 24 horas al día contigo mismo. ¿Quién sino iba a saber más que tú?

Por este mismo motivo el Coaching lo que invita es a hacerse preguntas para obtener tus propias respuestas y soluciones.

Tú deberías hacer lo mismo.

Ante cualquier situación desagradable o que te desequilibre mental y emocionalmente hazte preguntas.

Es fantástico porque lo que hace es disociarte de la situación que estás viviendo, es decir, te separa y te permite convertirte en observador y no en una víctima.

Y además a través de la pregunta te permite encontrar soluciones.

Vamos a poner un ejemplo:

Imaginemos que alguien me ha dicho un comentario que me ha sentado mal y me acompaña ese comentario a lo largo del día.

Podría ocurrir algo así en mi mente…

Alberto neurótico: Este tío es un imbécil, ¿quién se cree para decirme que tengo un cuerpo escombro? Estoy yendo todas las semanas al gimnasio religiosamente. ¿Quién se cree que es?

Alberto socrático: ¿Qué emoción estás sintiendo?

Alberto neurótico: Pues no sé, ira, mucha rabia…

Alberto socrático: ¿Y dónde la sientes esta emoción?

Alberto neurótico: la estoy sintiendo en el pecho.

Alberto socrático: ¿Y a qué crees que es debido que sientas esta emoción y estés enfadado?

Alberto neurótico: Pues porque Enrique me ha dicho que soy un tirillas y me jode mucho.

Alberto socrático: ¿Enrique es el poseedor de la verdad absoluta o tiene su punto de vista como cualquier otra persona?

Alberto neurótico: No… es su punto de vista.

Alberto socrático: Y si es solo su punto de vista y no la verdad absoluta, ¿por qué te afecta tanto?

Alberto neurótico: Bueno, pues porque me esfuerzo mucho, voy 4 veces a la semana con la intención de mejorar físicamente y él que no tiene ni idea me suelta eso.

Alberto socrático: Entiendo, pero si no tiene ni idea de lo que dice porque desconoce tu situación y además es únicamente su opinión. ¿Qué despierta en ti esta emoción tan fuerte?

Alberto neurótico: No sé, supongo que me gustaría que apreciasen mis esfuerzos.

Alberto socrático: Ah vale, ¿entonces me estás diciendo que necesitas la validación externa para sentirte mejor?

Podríamos seguir y hacerlo más extenso, pero en este punto yo ya me habría dado cuenta que lo que estoy haciendo es buscar validación externa para sentirme valioso.

Lo que supondría que estoy vendido y cada vez que me menosprecien me sentiré fatal.

Como ves con tan solo unas preguntas he podido detectar la causa y me permite conocerme con mucha más profundidad.

Tú deberías hacer lo mismo.

 

Segunda etapa: el descubrimiento

Cambia tu vida

Una vez hemos profundizado en conocernos a nosotros mismos viene una parte de exploración y descubrimiento.

Te recomiendo tomártelo con calma, sin forzar las situaciones y dejándote sentir porque sino te bloquearas.

Desde mi punto de vista tienes dos formas de saber qué hacer con tu vida:

  • La forma relajada
  • La forma sistematizada

La forma relajada consiste en explorar y experimentar haciendo diferentes acciones en tu vida.

Te voy a mostrar algunas que puedes aplicar hoy mismo si quieres.

 

Forma relajada

 

1. Haz cosas nuevas

Sé que suena muy obvio, pero… ¿lo estás haciendo?

Los seres humanos solemos ser animales rutinarios y además buscamos la comodidad y lo predecible.

Cuanto más mayor te vuelves a menos experiencias nuevas te ves expuesto.

Esto hace que entres en una espiral repetitiva y si desde un principio tu vida no te gustaba… seguramente no va a mejorar.

Es normal que en este contexto acabes perteneciendo al club de los “No sé qué hacer con mi vida”.

Muchas veces por el simple hecho de hacer algo nuevo se abren muchos otros caminos que antes no veías porque en la monotonía nunca se te presentarían.

Mi pregunta para ti: ¿Qué cosa nueva vas a experimentar HOY?

 

2. Conoce a gente nueva

Este apartado está ligadísimo al anterior, digamos que es una consecuencia.

Normalmente en lo que se refiere a lo social también nos volvemos cómodos.

Si siempre estás quedando con Pepito, Menganito y Fulanito. No pretendas que tu vida vaya a ser un festival de nuevas experiencias.

Básicamente porque casi seguro haréis las mismas cosas una y otra vez.

Esto nuevamente te va a llevar al estancamiento. No quiere decir que debas deshacerte de tus círculos sociales, simplemente que los amplíes.

Vas a conocer a gente con nuevas inquietudes, perspectivas y que te van a brindar un abanico diferente de experiencias.

Esto se logra haciendo algo tan fácil como apuntándote a alguna actividad que te despierte interés o que te parezca curiosa.

Es facilísimo.

 

3. Quédate solo

Esta es una de mis favoritas siempre y cuando elijas estar solo y no por obligación.

Estamos en una sociedad qué está mal visto dedicir pasar tiempo contigo mismo a solas. Clic para tuitear

No queremos parecer unos marginados.

Por eso hacemos fotos de lo bien que lo pasamos en un concierto que no nos gusta…. de ese viaje que pasamos todo el tiempo discutiendo y que damos a entender que lo pasamos con nuestros seres queridos, etc.

Es una hipocresía pero parece que si estas solo y encima decides estar solo, eres un rarito.

Tomar la decisión de estar solo en silencio contigo mismo, con tus cosas… es una de las mejores formas de que salgan a flote descubrimientos.

Simplemente porque empiezas a pensar y salen cosas, desde aquellas que no te gustan hasta ideas que no se te habían ocurrido.

Esto ocurre porque no estás expuesto a tanto estímulo ni a ajetreo.

Entonces mi propuesta para ti es que te reserves unos minutos u horas al día para pasarlo contigo mismo. Nadie más.

Experiméntalo y me cuentas 😉

 

4. Viaja

Es cierto que es algo muy de moda ahora mismo, parece ser que hay que viajar mucho para tener una vida excitante y que valga la pena.

Pero al margen de que eso sea cierto o no, lo que sí logra el viaje es relajarnos, fluir con lo que ocurre y en muchos casos extasiarnos.

Viajar nos lleva a un estado muy creativo, llenos de esperanzas, ideas y cosas por hacer. Clic para tuitear

No necesariamente tiene porque ser un viaje a Tailandia, Egipto o un lugar exótico.

Puede ser una simple excursión de unos días por tu sierra más cercana o un viaje planificado a unos pueblos con unos monumentos interesantes.

Pero mi recomendación, sin duda, es que recurras más al viaje como forma de exploración y descubrimiento.

Considero que es una ayuda fantástica para todos los que se sienten perdidos y no saben qué hacer con sus vidas.

Por cierto, ¿me dices cual es tu próximo viaje?

 

5. Identifica los problemas que estás resolviendo

Muchas veces ocurre que tu mayor infortunio y desdicha acaba por convertirse en tu mayor bendición.

¿Cuántas veces no habrás visto el ejemplo de una persona que pasa por la obesidad y tras diagnosticarle problemas de salud se transformó en alguien saludable y en forma?

Pues este tipo de ejemplos pasan constantemente.

El obstáculo se ha convertido en el camino.

Por esa misma razón si te pillas sufriendo por algo muy importante para ti y que a su vez estás intentando solucionar… tiene todo el potencial para que puedas ayudar a otras personas en el futuro.

 

Forma sistematizada

 

La siguiente forma que te sugiero quizá no sea tan accesible y seguramente necesites la ayuda de otro.

No quiere decir necesariamente que tengas que contratar los servicios de alguien.

Pero sí podría ser que tuvieses que comprar algún libro o formación que te diese unas pautas o un sistema, ya que de esta forma a través de un orden lógico vas a ver las cosas más claras.

Mucha gente es reticente en invertir en estas cosas porque creen que de manera natural ellos deberían descubrir qué hacer con sus vidas.

Pero la realidad es que pasan los años y siguen igual de perdidos, incapaces de tomar ningún camino y frustrados por la situación que están viviendo.

Yo para aportar mi granito de arena te voy a dejar el siguiente vídeo en donde te animo a hacer unos cuantos ejercicios.

 

 

Conclusiones

 

A lo largo de este artículo hemos estado viendo los distintos escenarios que afectan a las personas perdidas, que no saben qué hacer con sus vidas y que incluso están pasando por crisis existenciales.

Como he comentado para encontrar solución en este contexto es esencial conocerse a uno mismo y tener recursos para el descubrimiento.

Este es un proceso que tienes qué vivir tú y del cuál tú eres responsable, por lo que nadie te va a poder decir exactamente qué deberías hacer con tu vida.

Como máximo podrían acompañarte y guiarte con algunas pautas para que tú mismo descubras esa verdad que íntimamente ya sabes (aunque tú la desconozcas ahora).

Si te ha gustado este artículo me gustaría que lo compartieses, mucha gente se encuentra en esta situación y este post podría traerles más claridad.

Por último también me gustaría que me dejases un comentario, quiero leerte, saber tú caso y que me cuentes tus experiencias 😊

 

Fotos Shutterstock: Hombre perdido de lassedesignen, Meditación de Cookie Studio, Business man buscando de Phat1978 


Alberto Blázquez Guzmán
Alberto Blázquez Guzmán

A los 20 años cansado de una vida de mierda decidí reinventarme y a los 24 crear el estilo de vida que me hiciese feliz. Actualmente ayudo a otros a descubrir su pasión para que vivan vidas más plenas y cumplan sus expectativas. En mi proyecto ABCoach, encontrarás recursos de desarrollo personal y emprendeduría que te permitirán diseñar la vida de tus sueños.

    2 respuestas a "No sé que hacer con mi vida: La solución completa paso a paso"

    • Hernán

      Hola Alberto,

      Excelente artículo me gustó mucho esa conversación interna contigo mismo y la forma tan clara como la expusiste (Socrate vs Neourótico), fue una autosesión de coaching, toma tiempo llegar ahí pero definitivamente sí se puede lograr.

      No quiero hablar por los demás pero estoy seguro que más de uno se sentirá identificado con este monológo, YO me incluyo.

      Si hay algo que me gustaría acotar con tu permiso claro está, es que yo agregaría dos escenarios más:

      5.- Se muchas cosas pero no sé nada
      6.- No soy bueno en nada ni tengo nada de especial

      Gracias por todo el valor aportado en este artículo.
      Un abrazo

      • Alberto Blázquez Guzmán

        Hola Hernán!

        Pues sí, el método socrático es una pasada y realmente te hace ver muchas cosas que cuando vas en modo automático pasamos por alto 🙂

        Y por supuesto que puedes añadir información, este artículo y sus comentarios está para enriquecer el contenido, así que te agradezco mucho tu aportación.

        Un abrazo!

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