Hoy voy hablarte a ti, al emprendedor que llevas dentro. A menudo, observo como personas han decidido dar un paso en su vida profesional. Cómo se llenan de entusiasmo para llevar a cabo eso que ronda por sus cabezas. Sin embargo, pecamos de perfeccionistas. Sí, y me incluyo a mí querido lector.

No te estoy animando a que actúes de manera inconsciente. Tienes todo mi apoyo para especificar al detalle cómo debería ser esa visión. Cómo debería plasmarse esa idea. Aunque entiéndeme, el momento perfecto no existe, el servicio ideal tampoco y mucho menos el producto definitivo.

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Necesitas hacerlo real. Dar el salto. Apasionarte con el arte de iniciar.

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Es deseable que cuando ese producto, servicio o proyecto presente un mínimo de calidad razonable, lo materialices y dejes de fantasear con él. Puedes divagar entre papeles y el mundo de las ideas, pero desde esa perspectiva vives únicamente en las hipótesis.

Me gustaría que prestases atención al siguiente ejemplo que voy a mencionar, y captases la actitud y principios que subyacen tras él.

Hay un juego en el mundo de los ordenadores que se llama World of Warcraft. En él, se albergan mundos ficticios con millones de usuarios dónde pueden interactuar al momento. Es algo masivo, sumamente dinámico y con una inmensa cantidad de información. Los desarrolladores, conscientes de la magnitud del proyecto, deciden unos meses antes del lanzamiento dejar acceso a un número límitado de jugadores para que puedan explorar todos los entresijos. Y así, recibir feedback de todos ellos para solventar todos aquellos errores que se les había pasado por alto. Además de añadir todas aquellas sugerencias por parte de los usuarios que recomiendan para mejorar el resultado del producto final.

Pero ésto no es todo, la compañía encargada del juego bebe de la filosofía kaizen, que dice así: Hoy mejor que ayer y mañana mejor que hoy. ¿Qué quiero decir con ésto? Pues que una vez el juego se encuentra en el mercado, no dudan en establecer actualizaciones cada cierto tiempo en dónde se va mejorando la calidad del producto final.

La conclusión es que necesitas testearlo, y que tu mercado potencial te de información para poder ofrecer más adelante algo de verdadera calidad.

 

[box]                                   No te lo pienses tanto ¡Hazlo![/box]

Es de vital importancia recordar que vivimos en la sociedad del “click”, en el mundo de lo rápido. Dónde miles de ideas aparecen cada día, y tal vez aquello que tú estás pensando, ya algún otro lo esté llevando a cabo. Por eso, mantén enfocada esa visión, haz un plan que aunque no sea perfecto te permita hacerlo viable…

 ¡Y hazlo!

 

Photo credit: Drewski Mac

 


Alberto Blázquez Guzmán
Alberto Blázquez Guzmán

A los 20 años cansado de una vida de mierda decidí reinventarme y a los 24 crear el estilo de vida que me hiciese feliz. Actualmente ayudo a otros a descubrir su pasión para que vivan vidas más plenas y cumplan sus expectativas. En mi proyecto ABCoach, encontrarás recursos de desarrollo personal y emprendeduría que te permitirán diseñar la vida de tus sueños.

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