Me gustaría hacerte una confesión… esto no va únicamente de ser optimista. Tampoco te estoy sugiriendo que vivas en los mundos de Yuppie. Pero en el planeta que yo habito (quiero pensar que es el mismo que el tuyo), se aprende.

Una situación podrá aproximarse más o menos a lo que realmente esperabas, estará más alejada o dará justo en el clavo, pero todas y cada una de ellas te ayudarán a crecer. En mi mundo es así y espero que a partir de ahora en el tuyo también.

Concibo la vida como un juego en dónde ésta, nos proporciona las situaciones, eventos, experiencias y personas necesarias para que mejoremos como seres humanos, para que cuando aprendamos lo debido, pasemos de nivel. Llámame fantasioso, si así lo deseas. Pero cada uno elige su realidad. Y ésta, no ha hecho más que reportarme beneficios.

Es la realidad del eterno aprendiz, en dónde la progresión y la mejora con la actitud adecuada están siempre a tu disposición. ¿Y sabes qué? Está más que demostrado que la sensación de crecimiento, da un enorme significado a tu existencia.

Pero….

Nos han programado para vivir en la sociedad del fracaso

Sí, como lo lees…

En dónde el arquero ha de dar siempre en el blanco, dónde el futbolista ha de meter el penalti. Y por supuesto, en cada área dónde se espera únicamente lo mejor de ti.

Se da más relevancia al hecho de no haber conseguido lo que debías, que al simple y saludable hecho de enfocar tu atención al valioso aprendizaje y lección, que te acaba de regalar la mejor de las maestras…

La vida.

El día en que todo empezó

Si te soy sincero, todo empezó incluso antes de que nacieras, tal y cómo explico en el siguiente artículo.

Pero qué duda cabe que, no es determinante. Sin embargo, la sociedad reforzó tu predisposición a ensalzar el fracaso en dos momentos claves en tu vida.

En tu infancia y adolescencia

Cómo bien he explicado en otras ocasiones, siempre se recalcó lo que estaba mal en ti. Lo que no debías hacer. Y por supuesto, se penalizó de tal forma que acaparase tu absoluta atención.

¿Para que ibas a experimentar sabiendo que podías fracasar? ¿Para qué ibas a exponerte a situaciones que seguro que te hubiesen ayudado a crecer, si se desde pequeño se penalizó el hecho de no hacerlo correctamente? Te educaron para vivir en la sociedad del miedo, dónde el fracaso está fuertemente penalizado. Dónde prima quedarse en la zona de confort, por miedo al miedo. Dónde tu foco centra toda su energía en ¿Qué me ocurrirá si no sale bien? En vez de, ¿Cuántos beneficios me reportará el hacerlo?

Y fue así, como llegaste a tú…

Edad adulta

Dónde te encontrabas totalmente educado para la sociedad del miedo, dónde se señala con el dedo todo fracaso. Te volviste un especialista en hacer únicamente aquello que se te mandaba, a no experimentar por miedo a perder tu seguridad. Eso podría ser cosas cómo, tener un deseo ardiente de cambiar tu vida, pero no hacerlo por el qué dirán. Vivir en una rutina que aceptas únicamente porque no has de pasar por la excitante e inquietante etapa de… ¿acertaré en mi siguiente movimiento?

Pero…

¿Recuerdas que concibo la vida como un estimulante juego?

Perfecto, así que vamos a rebobinar y nos vamos a volver en unos inquietantes niños. Nos vamos a dar el permiso de vivir otro juego. Una estimulante vida, una forma muy diferente de contemplar la realidad.

¡Juguemos!

En este juego todo cambia. No existe el fracaso como tal, sino una golosa y nutritiva experiencia que te hace mejor día tras día. Una actitud inquietante, en dónde íntimamente sabes que… ¡Quién no arriesga no gana! Un enfoque dónde te asaltan preguntas de calidad cómo: ¿Qué hay de grande en esta situación? ¿Qué he aprendido? ¿Cómo puedo ser aún mejor la próxima vez?

Me encanta este juego.

Así la vida, siempre suma.

Y déjame decirte que, esto es únicamente la elección de un marco, que básicamente es la realidad que has creado y estás viviendo. La capacidad de elegir tu propio marco la posee todo el mundo, es como un super poder que muchos no se han dado cuenta que poseen.

Empieza a vivir de acuerdo a una vida que sea un trampolín hacia tu mejor yo, que se convierta en una estimulante forma de existir y que haga tus días más felices.

Porque así, amigo mío, amiga mía… la vida es excitante 😉

Photo by: Marcin Wichary


Alberto Blázquez Guzmán
Alberto Blázquez Guzmán

A los 20 años cansado de una vida de mierda decidí reinventarme y a los 24 crear el estilo de vida que me hiciese feliz. Actualmente ayudo a otros a descubrir su pasión para que vivan vidas más plenas y cumplan sus expectativas. En mi proyecto ABCoach, encontrarás recursos de desarrollo personal y emprendeduría que te permitirán diseñar la vida de tus sueños.

    4 respuestas a "Algunas veces se gana, y otras…¡se aprende!"

    • Cristina

      Efectivamente nos preparan para tener miedo al fracaso y para remarcar todo fracaso; si bien, el progreso y las cosas bien hechas nunca se valoran. Muy triste. Acabo de imaginarme un mundo en el que todos vieramos mayormente lo positivo de los hechos, de las acciones, de las peronas… reconocieramos y valoraramos a las personas que nos rodean… ¿Te imaginas que ocurriría? Dejaríamos la negatividad, la envidia… tendríamos buenas relaciones con los demás y con nosotros mismos… Lo cierto es que la realidad está un poco lejos de todo esto.. Sólo unos pocos se atreven a preguntarse: ¿Qué hay de grande en esta situación? ¿Qué he aprendido? ¿Cómo puedo ser aún mejor la próxima vez?
      Gracias Alnerto por hacerme pensar

      • Alberto Blázquez Guzmán

        Mucha gracias a ti Cristina por dar una respuesta tan buena, seguro que quién lea los comentarios puede llevarse algo a casa. Un saludo y gracias ! 🙂

    • MARIANO

      SR. ALBERTO, LAMENTABLEMENTE DESDE QUE NACEMOS NOS INTRODUCEN EN UN SISTEMA DONDE PERDEMOS LA CAPACIDAD DE EMPRENDER POR MUCHAS CAUSAS, ENTONCES EN UNO MISMO NACE UN INSTINTO DONDE SE SIENTE QUE ALGO NO VA BIEN CON UNOS MISMO; POR EJEMPLO LA RUTINA DE TU EMPLEO POR UN DINERO PARA SUBSISTIR, ETC Y ASI MUCHO MAS. SINO HECHA UNA MIRADA A LA REALIDAD MUNDIAL Y A TU ALREDEDOR.

    • Dila García

      Gracias Alberto, sabes que por un momento fuiste una radiografía de mi infancia y adolescencia, donde sólo conocí el no y la crítica. Por suerte el tiempo pasa y uno supera lo negativo pero siempre queda la cicatriz, o mejor dicho la coraza que no nos permite avanzar. Esta lección es una autoestima que ayuda mucho a lograr erradicar los miedos.

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