Friki del control vs actitud Carpe Diem. ¿Y tú cuál eres?

 

No sé tú pero yo me he encontrado con este dilema tantas veces que… me he animado a escribir sobre ello y el artículo de hoy tiene como objetivo principal compartir simplemente un punto de vista.

Lo que te voy a comentar a lo largo del post seguramente es el consejo que debería aplicarme a mí mismo, ya que el consejo que damos al otro es normalmente el que necesitamos para nosotros mismos.

Hace mucho tiempo me di cuenta de que el ser humano quiere tener el control sobre las cosas debido al miedo y seguramente causado por un montón de experiencias desagradables que no quieren que se vuelvan a repetir en el futuro.

Poniéndome a mí de ejemplo, reconozco que cuando no estoy en flow, me cuesta disfrutar de lo que viene y la espontaneidad de las cosas que llegan sin avisar. Está en mi naturaleza miedosa tener las cosas bajo control, curiosamente todo el mundo posee este rasgo en mayor o menor medida, simplemente que algunos lo tienen menos acentuado.

Lo interesante es que hace muchos años me encontré con dos paradigmas fundamentales que mueven el mundo.

Uno estaba más en sintonía conmigo y el otro también me parecía interesante pero alejado de lo que yo era.

Uno era abrazado por occidente y el otro, por oriente.

 

Primer paradigma: Las cosas bajo control

 

Es una idea que vemos una y otra vez en occidente, sobretodo en la cultura americana, donde remarcan una y otra vez que te vuelvas responsable de tu vida. Que seas el creador de tu destino y el capitán de tu barco.

Que te mejores día tras día y te conviertas en una mejor versión de la que estar orgulloso. Que controles tus finanzas, que tengas un plan. Que te conviertas en el hombre/mujer que atraería al amor de su vida deseado.

La filosofía sería:

“No dejar en manos del azar lo que podría estar bajo tu responsabilidad para tomar algún tipo de acción.”

Resumiendo:

Si te estás muriendo de hambre, pues no dejarlo en manos de la vida, sino que te pongas con un plan y tomes acción.

¿Cuál es su lado oscuro?

Tomárselo demasiado enserio y transformarse en un “Friki del control”, alguien que vive bajo un miedo absoluto y que ahoga a la vida hasta tal punto que no deja que se exprese si no es bajo sus condiciones.

Si es así, estás teniendo una actitud dictatorial, quizá sin darte cuenta, pero sin duda es el pasaje directo para sufrir como un mamón y pasar largos periodos de agonía y frustración.

 

Segundo paradigma: Dejar que las cosas fluyan y se expresen tal y como son

 

Lo puedes ver en las escrituras taoístas, budistas, hinduistas y todas las escrituras new age que se basan en las enseñanzas de los sabios del pasado.

El tao dice:

“El tao no hace nada pero no deja nada por hacer”

La filosofía sería:

“Aceptar las cosas tal y como son, dejar que se expresen en su totalidad en el momento presente y aprender a fluir con lo que está pasando en cada momento, porque aceptar lo que está ocurriendo en cada instante es la mayor muestra de amor que existe.”

Aunque pueda confundir, básicamente, lo que nos están diciendo estas enseñanzas es que todas nuestras acciones y todo lo que ocurre es perfecto en el momento que está ocurriendo.

No están diciendo que te quedes sentado en un sofá sin hacer nada, sino que todo lo que hagas sin ser “premeditado” se desarrollará de manera natural y fluida.

Cuando di por primera vez con toda esta información me pareció un concepto un poco hippy y que no casaba conmigo, pero en los últimos años le he dado la oportunidad y en muchos casos me ha traído la paz que necesitaba.

Parece ser que si las cosas no salen como tú esperabas, pero lo aceptas y lo dejas en manos de la vida para que te sorprenda, puede llevarte más lejos que con una estrategia muy detallada y paso a paso en muchas ocasiones.

¿Cuál es su lado oscuro?

La malinterpretación.

Volverse un dejado o un carpe diem descontrolado.

Llevarlo a la dejadez más absoluta, la falta de tener “pies en la tierra” y carecer de falta de motivación. Lo describiría como simplemente existir, ser un muerto en vida y que tiene mucho miedo a tomar responsabilidad de lo que sucede porque eso le puede hacer sentir culpable o estar en el punto de mira si las cosas no salen “bien”. También puede darse la actitud “vivir en los mundos de Yuppie”.

 

En el centro está la clave

 

Desde mi punto de vista en el centro está la clave, donde puedes experimentar lo mejor de los dos mundos y donde llevas dos conceptos que son duales a una “parcial unidad”.

Tener una actitud en donde te vuelves responsable de las cosas que te toca ser responsable, hacerlas de la mejor manera que sabes y si el resultado no acompaña simplemente dejar ir y expresarse tal y como es, aceptando lo que está ocurriendo en su totalidad.

Ese es para mí el comportamiento deseable y la maestría que puede llevar una vida alcanzar.

Pero… ¿Es realmente tan fácil y sencillo de aplicar?

¿Conoces mucha gente que se maneje como un pez en el agua con esa actitud?

Hay veces en que la vida te pone a prueba y te lleva hasta límites que agotan tu paciencia y te sacan de tus casillas.

Te suena alguna situación como…

  • Prepararte para algún tipo de formación, hacer todo lo que esté en tu mano, incluso lucharlo hasta el último momento y finalmente no ser apto?
  • Conectar profundamente con alguna persona que te parece atractiva, tu “media naranja”, hacer todo lo que esté en tu mano para que sea una experiencia épica y… repentinamente las cosas se tuercen sin saber cómo enderezar la situación?
  • Arrancar una empresa con mucha ilusión pero tras poner todos tus esfuerzos observar que el primer año no vienen los clientes suficientes y no facturas lo suficiente?
  • Intentar una y otra vez arreglar y llevar hacia buen puerto una relación con uno de tus familiares más cercanos, hacer todo lo que esté bajo tu responsabilidad, pero finalmente observar que todo es en vano?

Estoy seguro que te has encontrado en alguna situación parecida a las que te menciono, porque es el pan de cada día, es la vida misma en su máxima expresión.

Lidiando con problemas, asumiéndolos e intentando obtener el mejor resultado.

Las enseñanzas occidentales dirían:

“Hazte responsable de lo que esté en tu mano hacer y lo que esté fuera de tu control despreocúpate”.

Lo que se olvida esta enseñanza es que cualquier acción la hacemos con un propósito en concreto (sea consciente o inconsciente) y si nos resulta importante desarrollamos APEGO, cosa que no contempla esta filosofía de vida y con la que hay que tratar muy a menudo.

Las enseñanzas orientales dirían:

“Lo que ocurre es lo que tenía que ocurrir, acéptalo sin condición, no premedites las cosas sino más bien deja que la vida fluya y se vaya expresando sin exigencias y no te apegues a nada de este mundo ilusorio”.

Si bien trata directamente con la parte del sufrimiento para sentirte en paz interior, da la sensación de que esta actitud no saca un potencial mayor sobre las situaciones y que las cosas podrían tomar otra dirección si hubieses tenido un plan o tomado unas acciones más estratégicas.

Y mi conclusión es que en el centro de las dos es donde debemos intentar estar, aunque soy consciente de que en muchas ocasiones no es nada sencillo de aplicar y menos  de salir airoso en algunas situaciones de la vida.

Me gustaría que comentases aquí abajo, que me dijeses en qué paradigma de los dos ves más identificada tu actitud, quiero saber tu opinión y tu punto de vista también 🙂

16 Comments

  • Jesús

    Reply Reply 14 Enero, 2016

    HOla Alberto!!

    Gran reflexión… y una postura muy sabia.
    Al igual que tú, pienso que en el centro es dónde podemos beneficiarnos de estos dos paradigmas de pensamiento. Es más, creo que realmente se pueden llegar a superponer. Me explico.

    Buscar la mejora constante y asumir la responsabilidad total de todo lo que depende de nosotros no excluye que en cada momento nos abandonemos “al momento en sí”, disfrutando de cada instante presente. De esta forma, eliminamos las expectativas que son las que nos hacen sufrir (sobre todo cuando no se cumplen).

    Qué pena que conocer y saber no es lo mismo, jeje.

    Un abrazo!

    • Alberto Blázquez Guzmán

      Qué bueno Jesús lo de “abandonarse al momento en sí”, la verdad que lo describes muy bien ese punto intermedio y tenemos que estar ahí trabajándolo hasta que alcancemos ese “saber” que es el que lleva más tiempo 🙂

      Un abrazo!

  • natalia

    Reply Reply 18 Enero, 2016

    Gracias Alberto concuerdo que hay tener un punto intermedio entre estos dos puntos de vistas, ya que si nos vamos al extremo de uno de ellos no puede hacer mucho daño, alejarnos de lo que queremos lograr y desalentarnos, es algo que debemos trabajar cada día, como dicen por ahí la práctica hace al maestro, poner manos a la obra.

    • Alberto Blázquez Guzmán

      Sí, además he experimentado en mis propias carnes el irme al extremo y por un tiempo crees “que estás en lo cierto” pero como bien dices hay que trabajar estar en el centro y ganar maestría 🙂

      Un abrazo!

  • Cristina Vieira

    Reply Reply 18 Enero, 2016

    Alberto, muy buena tu reflexión, el comparar estos dos filosofías de vida, por así decirlo. Mi consigna es que debemos se equilibrados: “Ni tal calvo, ni con dos pelucas”, es un refrán que siempre uso, pero no sé de quién es. Y tambén depende de la situación en que te encuentres, a veces la situación amerita soltar, pero otras veces amerita controlar… Como dices, es complicado, la sabiduría está en saber identificar esas situaciones y dejarlas fluir o no. Aunque te confieso que con los años tiendo a ser más controladora… Gracias!

    • Alberto Blázquez Guzmán

      Jejejej, simpático refrán para resumirlo, pero lo que dices es muy cierto y dependerá mucho de la situación en la que nos encontremos, lo ideal es tener buen ojo para saber identificar y dar la dosis apropiada de cada cosa.

      Un saludo Cristina.

  • Caro

    Reply Reply 18 Enero, 2016

    Hola Alberto, me gusta mucho la pregunta que te hiciste, y mientras leía me la formulé y tengo la respuesta clara, a eso le llamo NEGOCIAR CON EL UNIVERSO. Me gusta planear, de hecho en eso trabajo, tanto para empresas como para personas, pero siempre se debe estar preparado para los cambios y por supuesto generarlos cuando sean necesarios. Un abrazo!

  • Irtha

    Reply Reply 23 Enero, 2016

    Hola Alberto, me ha parecido súper interesante tu artículo, no sólo porque está basado en tu opinión, y resulta muy cercano, sino por comparar ambos enfoques y, sobre todo, por el interés por escuchar opiniones.

    Daría para hablar un montón, al menos a mí, pero voy a intentar ser breve.

    Personalmente, tiendo mucho a ANALIZAR, planificar y controlar. Y si te digo la verdad, ME GUSTA. Soy un poco como Caro. Para mí es una FORTALEZA. Aunque no siempre, claro.

    Ahí es cuando tomo CONSCIENCIA e intento soltar un poco.

    Por otra parte, soy bastante espiritual (trato de buscarle un SENTIDO y un propósito a todo lo que ocurre en mi vida), así que esa tendencia al control y el perfeccionismo la veo como algo incluso “NECESARIO”: si yo no fuera como soy, con mis aspectos negativos, igual tampoco tendría otras tantas partes positivas de mi personalidad.

    Así que mi estrategia es tomar consciencia y buscarle el “subproducto positivo”. Aceptar que tomar el control también está bien, y centrarme en gestionar los resultados sin culparme demasiado por haber llegado hasta esa situación.

    Y saber que yo he decidido conscientemente que, ahora mismo, cambiar este aspecto no es una PRIORIDAD para mí. Así, lo tengo como algo “posible” en un momento futuro, pero no me obsesiona en el presente. Fluyo.

    Curiosamente, analizo y planifico mucho, pero luego me dejo llevar por mi INTUICIÓN y, a menudo, me encuentro fluyendo…

    Creo que, si controlo tanto, es porque me obsesiona en cierta medida SENTIR QUE ESTOY SIGUIENDO EL CAMINO “correcto”. Quiero saber que estoy haciendo aquello que “he venido” a hacer, que estoy cumpliendo el propósito de mi vida… Puede parecer algo contradictorio, pero para mí tiene sentido…

    En ese sentido diría que me alejo un poco del enfoque occidental basado en el logro y el éxito, algo más materialista, para buscar una filosofía algo más oriental, espiritual…

    Por tanto, yo diría que más que buscar el centro, busco ESTAR BIEN EN LOS DOS PUNTOS, fluir de uno a otro sin sentirme culpable de verme queriendo controlar. Un poco como hablaba Cristina de que depende de la situación, o la superposición de la que hablaba Jesús.

    Por eso, para mí, en este tema, diría que lo más importante es no añadirle una connotación negativa al control, romper un poco la visión de que la felicidad está asociada a UNA forma de ser (a la oriental).

    Gracias por darme esta oportunidad para conocerme un poco mejor ,)

    • ¡Guau Irtha! Qué pedazo de respuesta 🙂

      Me has hecho reflexionar hasta mí, es muy interesante lo que comentas de estar bien en todos los puntos, es algo que personalmente tengo que trabajar.

      También me quedo con lo de que el control también puede ser observado como una fortaleza 😉

      Muchas gracias por comentar!

      • Irtha López

        Reply Reply 28 Enero, 2016

        jajaj me alegro de que te haya gustado!

        Aunque personalmente me preocupa no ser capaz, o que me resulte tan difícil, sintetizar. Sobre todo a la hora de hacer un elevator pitch (estoy en la cuenta atrás para lanzar la web y quiero crear un vídeo de presentación que se me está haciendo largo…) jejeje

        Este es un ejemplo donde pierdo algo de control sobre el control que quiero ejercer: que me entiendan perfectamente, que todos se sientan identificados…

        Pero sí, desde luego, es una fortaleza. Es algo de lo que me gustaría hablar, y hablaré, en mi blog: ver el control, el análisis, la planificación… como una fortaleza.

  • Pau Navarro

    Reply Reply 25 Enero, 2016

    Hola Alberto, te he descubierto hace poco tiempo y tengo que decir que me gusta mucho tu trabajo 🙂 En este artículo me he sentido especialmente identificado porque planteas un dilema que a mí personalmente muchas veces me ha asaltado.

    Yo desde luego me siento mucho más identificado con el paradigma del control, y me cuesta horrores pretender dejar fluir algo sin poder actuar sobre ello. Como imaginarás, eso conduce al perfeccionismo y en ocasiones a la frustración, aunque también tengo que reconocer que últimamente estoy progresando con herramientas como el mindfulness.

    En cualquier caso y como bien comentas, en el equilibrio está la virtud, aunque también es bueno ser realista y reconocer las virtudes de cada uno de ambos paradigmas. Porque probablemente el nuestro nos acompañe varios años 😉

    ¡Un abrazo!

    • Alberto Blázquez Guzmán

      Hola Pau!

      Yo también te conozco de hace poco y me gusta mucho el enfoque que utilizas en tu blog, además los dos estamos de formadores en el curso Vidas emocionantes 🙂

      La verdad que yo también he sido muchísimo del control y si bien me ha traído cosas muy buenas, el exceso me ha llevado al perfeccionismo y a no tener compasión con mis errores. Tenemos que aprender a detectar cuando empezamos a cruzar “lineas rojas” y dejar las cosas que ocurran a su ritmo.

      Un abrazo!

      • Pau Navarro

        Reply Reply 7 Febrero, 2016

        Coincido contigo Alberto, y creo que hay un buen grupo de frikis del control por aquí 😉

        Sí, ya te he visto en el curso, ¡un abrazo fuerte!

  • David

    Reply Reply 20 Febrero, 2017

    Gran artículo Alberto.

    Me recuerda perfectamente al funcionamiento de ambas partes del cerebro y muestra el mismo paralelismo en cuanto a modo de proceder.

    Pienso que en el punto medio está la clave para discernir cuando debemos de estar más en un lado que en el otro, porque ambas son importantes y necesarias en función del momento.

    Lo más importante sería ¿qué necesito ahora? y en función de eso desplazamos nuestra actitud hacia un lado u otro en busca del equilibrio mental y emocional.

    Un saludo y gracias por la reflexión. Un gran aporte!

    • Alberto Blázquez Guzmán

      Exacto David, es tal cual como lo describes, aunque es cierto que muchas veces es un verdadero desafío 🙂

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